No trates de entender (:


Cómo puedo estar segura, te preguntarás. Cómo seguir así sin disgustos ni  molestias, sin temores. Temor siento sí, de muchas cosas, pero no de tí ni de mí. Siempre permanezco aterrada, aunque más bien precabida, pensando que mis mayores temores, esos nerviosismos con nombre y apellido deben ser enfrentados. Si no es hoy, entonces mañana, pero tendrán lugar, no hay otro momento, otro espíritu, nada. Tendrán que ser...ya habrá tiempo para eso de todos modos. 
No tengo mayores complicaciones, adoro sí que tengamos contradicciones, se me hace aun más divertido todo y lo que pueda venir. Y hasta que aprendamos el uno del otro, nuestra existencia se dilata inmensamente, en un tiempo que parece se hubiese retomado hace tanto ya. 
No pensé en realidad en el futuro, siempre quise saber de tí. No podría decirte exactamente por qué, soy pésima en lo romántico y si te digo que soy en exceso sentimental, probablemente te burlarías, dirías alguna palabra grosera y me abrazarías como si no importara. Diferente, introvertido, apasionado, podría así ponerte mil adjetivos y no podría entonces acercarme a como realmente siento y pienso que eres.
Realmente me basta el silencio y mirar, y sentirme resguardada.
Sentirme cuando te aproximas y abrazas. 
Sentirte cuando me buscas y encontrarte feliz, de ese resguardo que uno al otro nos entregamos.
La confianza que te tengo y que es mutua, por eso es mejor que no trates de entender. A las sonrisas y a tus modos, le encuentro razones mayores, más incluso que horas de divagar nocturno, horas de caminatas sin rumbo y filosofías de sobre mesa. 
Mientras menos tratemos de entender, más razones tendremos para seguir en este abrazo (: