
Fue tal el miedo, que me llevo a escarbar en mis bolsillos la gelida moneda de mapuche,
o el insipido escudo nacional.
Alli con la vista firme, mi voz parecia ajena y alcance a mascullar
"¿Cuanto es?"
Y el no acerco sus ojos a los mios, el evito mis pupilas y permanecio avanzando entre su rabia y tristeza
"Lo que pueda" alcance a oir, y entregue en su mano tibia la moneda.
Miro con furia a la otra muchacha, y al recibir el par de calendarios, de un solo manotazo derribo uno de ellos contra el suelo y le grito.
No se si fue bajo los efectos de la droga o del simple agotamiento diario de caminar por la ciudad rogando un momento de atencion y una cooperacion.
Su collar de diamantes plasticos brillaban falsamente en un simulacro, junto a su rosario de celeste plastico.
No olvide nunca esos ojos, ni menos esa violencia adictiva de su cuerpo fatigado.
Hoy senti miedo de salir a la calle, de llorar a falta de monedas para todos ellos, a falta de un futuro para compartir. "
1 comentarios:
:/
ucha cami, sorry por no contestar ayer... y sí, sí tengo el tema.
si te pillo hoy conectada te lo mando.
si es q ya no lo bajaste.
y esto de la ciudad... me recuerda ucho al plan de valpo.
se necesitan más que monedas para darse cuenta que esas personas siempre necesitan de algo.
salu2
tk!
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